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Se suele decir que «no hay comida como la de tu casa», por el toque de sabor casero, por nutrición y, no menos importante, porque es más económica. Y siendo tan importante que nuestros niños aprendan a comer en casa, ¿por que no involucrarlos también en el proceso de cocina?

Hoy te contamos algunos beneficios de incluir esta práctica como una actividad familiar buena para todos.

Elaboración de menús

Para los niños que son malos comedores, involucrarse en la elaboración de los menús, compra y cocinado de alimentos puede aumentar el atractivo hacia estos, logrando que prueben cosas que antes no tenían la intención de comer. Esto puede ser de mucho beneficio para conseguir una nutrición adecuada.

Cocinar juntos

Aunque esto haría el proceso más lento y conlleva un mayor cuidado, este proceso resulta muy divertido para todos. ¡Recuerda que a los niños les encanta ensuciarse las manos!

Comer juntos

Además de enseñarles buenos modales, comer juntos es una oportunidad ideal para que estos observen nuestras actitudes frente a lo que comemos, y ya se sabe que suelen imitar casi todo lo que ven. Si algo nos gusta, dejémoslo saber.

En fin, no hay dudas de que actividades como estas son perfectas para promover hábitos alimenticios que durarán toda la vida, así como para fortalecer el vínculo con los hijos. Más vale aprovecharlas, tomando siempre las precauciones necesarias y, sobre todo, disfrutarlas en familia.